domingo, 21 de julio de 2013

LORCA/ Los brazos que levantan La Viña

Trabajan de sol a sol, y en ocasiones, también de madrugada cuando hay que echar los planchés de hormigón. Decenas de obreros han 'tomado' el barrio de La Viña, la conocida como 'Zona cero' del terremoto. Son los brazos que están ayudando a levantar no solo las viviendas que fueron demolidas, sino también las ilusiones de cientos de lorquinos que muy pronto podrán regresar a sus hogares.
Es todo un espectáculo contemplar el resurgir del nuevo barrio de La Viña que ha dado soluciones a problemas históricos como el del aparcamiento. La mayoría de los nuevos edificios contemplan parking subterráneo. Serán casi 500 las plazas disponibles cuando concluya la reconstrucción. Pero además, se suprimirán en muchos edificios las viviendas situadas a ras de suelo.
Estas fueron las más afectadas por los terremotos. En su lugar, habrá locales comerciales, que permitirán el emplazamiento de nuevos establecimientos. Otra de las novedades es que algunas construcciones crecen a lo alto, dejando entre bloques nuevos espacios para el disfrute de los vecinos. La reconstrucción es ya una realidad en la 'Zona cero' del terremoto. Todos los edificios que fueron demolidos como consecuencia de los temblores están en obras o cuentan ya con la oportuna licencia para iniciarlas, según afirmó el concejal de Urbanismo, José Joaquín Peñarrubia Manzanera. «Hemos completado la tramitación administrativa para reconstruir todos los edificios derribados en La Viña. Las últimas licencias de obras se han dado estos días», explicó.
Las cifras son significativas. 83.444 metros cuadrados están siendo reconstruidos en este barrio. Acogerán un total de 499 viviendas y 489 plazas de aparcamiento. Entre los edificios de mayor tamaño están el Princesa, con 79 viviendas; Viña Nueva, con 72; Viña V, con 52; y Granada, con 48. La mayoría de las construcciones en esta zona han comenzado a levantarse, aunque también hay varios edificios cuyos inquilinos podrán regresar a sus hogares en un corto plazo de tiempo.
Los avances de las obras son seguidos cada día por los vecinos que llegan a emocionarse con las incorporaciones que se van ejecutando a las obras. Ello es constatado por los encargados, albañiles, gruistas y encofradores, testigos de mil y una anécdotas protagonizadas por los que fueron inquilinos de las viviendas. «Vienen, pegan la nariz a las vallas y ahí permanecen durante horas. Son, sobre todo, personas mayores. A alguno le hemos podido ver derramar lágrimas de alegría cuando hemos alcanzado la altura de la que será su casa. Es triste pero a la vez emociona verles con tanta ilusión por regresar», contó a 'La Verdad' Javier Torres, que trabaja en uno de los edificios de encofrador.
Los trabajadores que levantan La Viña son lorquinos, pero también valencianos, andaluces, vascos y catalanes. «Es cierto que se está pidiendo a las empresas que contraten a gente de aquí, pero también tienen que ser conscientes que hay empresas que tienen a su personal y que la falta de trabajo les ha obligado a venir aquí. Nosotros hemos alquilado pisos, comemos, vestimos, salimos aquí, por lo que no somos una carga, sino todo lo contrario, estamos aportando dinero a la vez que levantamos la ciudad», se quejó Ángel García, albañil valenciano.
Sin embargo, la mayoría de los vecinos de La Viña están contentos con su presencia, ya que aseguran «consumen» en sus establecimientos. «Comen, compran fruta, agua... en nuestras tiendas, lo que es de agradecer», afirmó Carmen Pérez, vecina del lugar. El barrio muestra en las últimas semanas un mayor movimiento de oficios. «Comienzan a verse ya carpinteros, cerrajeros, electricistas..., porque muchas obras están muy avanzadas y se empiezan a vestir», agrega otro vecino, Juan Manuel Cáceres.
La reconstrucción de los edificios irá en consonancia con la transformación urbana que se pretende de toda la zona. Se renovarán los servicios y el mobiliario urbano. Además, se pretende que las distintas zonas de la ciudad tengan continuidad y que no sean barrios separados. Se podrá ir de uno a otro sin tener que buscar las grandes avenidas. «Es fundamental embellecerlos, hacerlos agradables, para que la gente no busque la periferia», añadió.